Manifestarse, sumar voces, expresar disidencias es parte del “decir” también psicoanalítico

Por Silvia Acosta

La IPA creó el Comité de Estudios sobre Diversidades Sexuales y de Género en el año 2017 con la intención de abordar las tensiones y problemáticas tanto clínicas como teóricas ligadas a un cambio epocal, invitándonos a cuestionar y reflexionar nuestras categorías de abordaje dentro del campo de la sexualidad y los géneros.

Creemos que las tensiones y la fricciones que las pluri-sexualidades generan al interior de la práctica psicoanalítica  nos invitan a seguir pensando acerca de nuestros paradigmas ontológicos, impactando en los diversos órdenes implicados en la clínica y la producción teórica, en las articulaciones con los marcos legales, las perspectivas filosóficas y las dimensiones sociales, redefiniendo –cuando es pertinente– los ámbitos de la salud mental, los derechos civiles, las prácticas interdisciplinarias y los modos de abordaje del padecimiento humano.

En este contexto, afirmamos que los encuadres epocales y culturales deben siempre proteger al sujeto de todas las formas de discriminación y violencia. Que las poblaciones homo y transexuales siguen siendo hoy, uno de los grupos mas vulnerables y con mayor riesgo de vida.

Manifestarse, sumar voces, expresar disidencias es parte del “decir” -también psicoanalítico- en pos de no desmentir, no relativizar, no normalizar la violencia y la segregación. Desde las protestas en los años 80 donde la comunidad homosexual denunciaba formas de opresión en todas las instancias sociales -incluso las que nos incumbían como psicoanalistas-; los cambios legales que visibilizaron los fenómenos de violencia de género como delitos de orden público y los movimientos más recientes como el me too o el black lives matter; buscan expresar a partir de la comunidad, la necesidad de denunciar la opresión como ley y la vulnerabilidad de ciertos grupos. Hoy esta expresión parece llevarnos la mirada a Qatar.

Como analistas, estamos comprometidos en el estudio y abordaje de los modos de sufrimiento humano independientemente de sus características particulares y, desde allí, tambien reflexionamos -como buena parte de las disciplinas de la salud mental- en los modos en que pudimos haber participado de expresiones patologizantes o segregatorias, ampliando no solo la base de derechos, sino generando estrategias teórico-clínicas que busquen abordar ese dolor, promover espacios de comprensión, de contención y elaboración psíquica.

En síntesis, la reflexión, el estudio sobre una expresión diversa de la sexualidad nos invita a retomar los primeros escritos freudianos, relanzarlos en un marco cultural que vincula modos propios de expresar el deseo y el derecho a su diversidad y, muy significativamente, involucrarnos en alojar el impacto que ello tiene en nosotros como analistas y como movimiento intelectual. Desde allí, lo teórico, lo personal y lo político, son campos que se conmueven y enriquecen mutuamente.

Silvia Acosta – Psicoanalista APA y Miembro del Comité de Estudios de Diversidad Sexual y de Género de IPA

Artículo publicado en Conexión FEPAL #25

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