Entrevistamos a Mariano Horenstein y a Emilio Roca

”El psicoanálisis tiene cosas importantes que decir. Salir de nuestros consultorios a decirlas, sin que eso implique desatender la especificidad de nuestro oficio, nos parece una responsabilidad inexcusable, como psicoanalistas y como ciudadanos” (M. Horenstein 2020)

‘Estamos atravesando una verdadera crisis, la primera que nos toca vivir en una dimensión mundial que nos enfrenta a un Real de enfermedad y muerte, Real ineludible que nos obliga a afinar nuestro instrumento de trabajo «la escucha » y a ensayar otras formas de respuesta’ (E. Roca 2020)

Entrevistamos a Mariano Horenstein actual Director del Instituto de formación de la Asociación Psicoanalítica de Córdoba y a Emilio Roca, actual Secretario de Instituto de formación de la Asociación Psicoanalítica de Córdoba.

Mariano es psicoanalista con función didáctica. Se desempeño como editor de la revista Calibán. Publicó “Psicoanálisis en lengua menor”, “Brújula y diván” y varios artículos en periódicos. Es miembro del grupo internacional de investigación “Geografías del psicoanálisis”

Emilio es miembro fundador de APC, con función didáctica y docente en la cátedra lacaniana. Fue elegido en tres oportunidades presidente de la APC y en dos vice-director del Instituto de formación de esa institución.

EMILIO ROCA:

¿Cómo piensa al psicoanálisis en épocas de crisis?  Cuáles son las particularidades en la Formación de Analistas en el momento actual?

Estamos atravesando una verdadera crisis, la primera que nos toca vivir en una dimensión mundial que nos enfrenta a un Real de enfermedad y muerte, Real ineludible que nos obliga a afinar nuestro instrumento de trabajo «la escucha » y a ensayar otras formas de respuesta, que exceden a la interpretación aproximándose mas al orden del acto analítico (Lacan). Desde el cambio de escenario, salida de los consultorios reemplazados por la llamada telefónica o la video llamadas, que a mi entender favorecen lo fantástico, marcan un cambio sustancial donde solo un fuerte «deseo del analista» logra la aceptación del método por nuestros analizantes, manteniendo su disposición de entrega a la libre asociación, y en casos de iniciar las entrevistas preliminares ya dentro de la cuarentena superan las dificultades, permitiendo la instalación del dispositivo analítico y por ende la puesta en marcha del análisis. 

Las modalidades de nuestra intervención son tan variadas, que solo podrían abordarse a mi entender revisando viñetas clínicas, ya que en mi experiencia asisto a una acentuación del » caso por caso» con el consecuente afinamiento de nuestra «atención flotante » sorprendiéndonos con el surgimiento de respuestas inesperadas.                                                                                                                                     

¿Cómo mantener la palabra circulando mas allá de la dramática del contagio de los cuerpos? De qué forma sensibilizar a los analistas en formación para la escucha entre lo que atraviesa la subjetividad y los acontecimientos sociales?

¿Porqué mantener la palabra circulando más allá de la dramática de los cuerpos? ¿Porqué  desaprovechar esta excelente oportunidad para escuchar esta dramática por lo general eludida? El cuerpo campo de circulación de la pulsión desde su fuente erogenizada  por en contacto con el Otro que así la introduce, hasta su recorrido en un movimiento envolvente rodeando al designado  » objeto a «. Objeto siempre velado que con el agregado del lenguaje son la causa del sujeto . Es la pulsión la que en su constante pujar , viene junto con el inconsciente (el freudiano ) sede del deseo , a poner límite golpeando duramente a la formación identitaria, imaginaria y encubridora que es el YO, al que necesariamente debemos atravesar en el proceso analítico dando lugar a la emergencia de la división subjetiva . Donde era yo el sujeto debe advenir. 

MARIANO HORENSTEIN:

En su experiencia: que efectos tiene la ruptura de la ilusión de que el analista no padece las mismas dificultades que el analizado, como sucede con la pandemia actual del coronavirus? Cuáles son las implicancias clínicas y de qué modo transmitir o practicar el psicoanálisis en tiempos de crisis?

Todo analizante sabe que quien lo escucha pertenece a la misma especie y enfrenta dificultades similares. Al mismo tiempo, la ilusión transferencial construye un analista más o menos inmune a las contingencias de la vida, el envejecimiento, la enfermedad o la muerte. Y claramente la pandemia desbarata esa ilusión. No veo en esto un gran problema, e incluso entrañe una oportunidad. No creo que sea conveniente fogonear o sostener en exceso la imagen de un analista inmune, no atravesado por castración alguna. Me parece que eso imposibilita un final de análisis donde el analista finalmente caiga. Y creo que la idea que un analista tiene del final de análisis opera desde la primera interpretación. La pandemia pone en un primer plano la vulnerabilidad, la fragilidad que nos habita y eso creo que es un elemento central a atravesar en una cura.

Por supuesto que nadie desea una crisis como la que atravesamos, pero al mismo tiempo la idea de “crisis” en nuestro continente es debatible: es tan habitual estar en crisis que su carácter episódico se diluye. Estamos acostumbrados a estar en crisis, tenemos reflejos y aunque no tengamos anticuerpos para el coronavirus, sí los tenemos para las crisis, quizás mucho más que nuestros colegas europeos. Practicar y transmitir el psicoanálisis en tiempos de crisis creo que nos lleva a rescatar lo más medular y valioso del dispositivo analítico y las teorías con las que operamos, evitando cualquier tentación burocrática. Al mismo tiempo, recuperamos la impronta del análisis originario, cuando Freud pudo inventarlo también en un momento crítico, el de la descomposición del Imperio Austro-Húngaro.

En su país o en su sociedad ¿Cuáles medidas están siendo adoptadas para sostener los lazos sociales en tiempos de aislamiento social? Cuál es el rol del Instituto de Psicoanálisis en este momento?

Nuestro país ha adoptado desde muy temprano una cuarentena relativamente estricta, por razones sanitarias, que se ha mostrado eficaz (hasta el momento) para tornar manejable la pandemia. El Instituto no tiene un rol activo más allá de sus responsabilidades de enseñanza y transmisión, pero a través de la Directiva de la Asociación y de las de las instituciones a las que pertenecemos -FEPAL e IPA- ha habido una participación activa en la discusión pública, donde el psicoanálisis tiene cosas importantes por decir. Salir de nuestros consultorios a decirlas, sin que eso implique desatender la especificidad de nuestro oficio, nos parece una responsabilidad inexcusable, como psicoanalistas y como ciudadanos. En lo personal, intento pensar desde nuestra disciplina lo que sucede tanto puertas adentro -en seminarios, tertulias o supervisiones- como puertas afuera, en encuentros o publicaciones analíticas, en otras destinadas a un público más amplio.

Hacia dentro de nuestros espacios, son numerosos los lugares donde sostenemos lazos de discusión, lo que hace al menos pensar hasta qué punto lo presencial es imprescindible. Una práctica históricamente muy localizada como el psicoanálisis, de pronto se encuentra sin el soporte físico de los encuentros presenciales, pero con una amplitud inusitada se abren espacio de discusión, de trabajo, de análisis y supervisión más allá de las fronteras de la ciudad. La fraternidad del psicoanálisis latinoamericano -pese a vernos imposibilitados de encuentros como el planeado para Montevideo- se potencia por otro lado.

En su Instituto ¿se están llevando a cabo algunas estrategias para que los analistas continúen la formación manteniendo el análisis personal, supervisiones y seminarios teóricos? Cuáles son las medidas que están siendo tomadas en su Instituto para cuidar a los analistas en formación?

En un experimento que al parecer, un cuatrimestre después, está funcionando, hemos trasladado todos nuestros seminarios y reuniones a plataformas virtuales. Hemos avalado también la continuidad de análisis y supervisiones didácticas de modo no presencial, ante la imposibilidad de hacerlo. Incluso un nuevo grupo de candidatos no ha tenido aun posibilidades de encontrarse físicamente. Fuera de esporádicas marchas y contramarchas en relación a la cuarentena obligatoria, no parece haber condiciones aun de volver a los encuentros presenciales en nuestra sede.

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