Entrevista con Ricardo Carlino

Detalle de la portada del libro Psicoanálisis a distancia, de Ricardo Carlino

Actualmente estoy focalizando mi investigación en el Psicoanálisis a Distancia. Además de realizar tratamientos en mi consultorio a adultos, parejas y familias, estoy interesado en hacer tratamientos psicoanalíticos a distancia. Además, durante el año 2012 fui docente de dicha materia en la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires (APdeBA), en el área de formación permanente. Continúo investigando sobre el tema formando parte de un equipo con profesionales de APA y de APdeBA. 
Desde el 2005 vengo presentando diferentes trabajos sobre el tema en Ateneos y Congresos de Argentina, Chile, Perú, Uruguay, Bogotá, En México.DF, en APM, en SPM y en AMPIEP. En Monterrey en ARPAC.


Libros Publicados.
2010. «PSICOANÁLISIS A DISTANCIA», Buenos Aires, Editorial Lumen
2011. «DISTANCE»PSYCHOANALYSIS» London, Karnac Books
2013 En coautoría con Asbed Aryan hemos escrito el «Chapter Fifteen» titulado: «THE POWER OF THE ESTABLISHMENT IN THE FACE CHANGE PSYCHOANALYSIS BY TELEPHONE» London. Karnac Book. (en prensa).

1. ¿Cómo puede contribuir el psicoanálisis a la discusión de problemas en el mundo contemporáneo, como el cuidado de refugiados y personas en situaciones de miseria social? ¿Cuál sería el posible marco y sus límites?

En principio los psicoanalistas que practicamos clínicamente el psicoanálisis y otras veces lo difundimos incluyéndolo en conversaciónes cotidianas o en ensayos escritos o columnas de opinión en publicaciones, tenemos que tener muy en claro que “Psicoanálisis” es un conocimiento extenso y profundo de la mente y del proceder humanos. Cuando digo “profundo” no sólo me refiero al conocimiento del inconsciente. Sus más de 120 años de práctica clínica, su difusión social como pensamiento acerca del  comportamiento humano en la dimensión personal y social, nos habilita a introducirnos en las problemáticas sociales de la humanidad, con la actitud de percibir, pensar y operar opinando con la idea de que nuestro pensar es provisorio, que mutará cuando entendamos más acerca de lo abordado. El Psicoanálisis, por su insuficiencia holística, en esta dimensión social, no puede operar desde sí mismo sino en solidaria colaboración con otras disciplinas: historia, sociología, ciencias políticas, educación y cualquiera otra que fuera necesaria.

En principio, para discutir algo, es necesario saber que existe y que nos llegue a nuestro sentir para vivirlo como problema que nos atañe, que si bien no es propio porque no nos toca directamente, tambien es propio porque sucede, aunque localizado geográficamente lejos, también cerca nuestro por tratarse de la vida humana en nuestro único planeta. Las noticias actualmente se conocen en un segundo, y además, el hecho de enterarnos nos hace partícipes ya sea solidarios o indiferentes. En cuanto al marco y sus límites me referiré en la siguiente pregunta.

2. Hemos visto una serie de desastres ambientales que tienen importantes impactos sociales. ¿Cómo podría contribuir el psicoanálisis a estas situaciones?

Esta segunda pregunta, al igual que la primera, tiene una pretensión que sería injusto pasarla por alto. El psicoanálisis per sé, en el campo político social, tal como lo enuncíé en la pregunta anterior, sólo puede ser efectivo si cumple su rol en concordancia con otras disciplinas. No obstante, esta pregunta nos introduce tambien en el campo de nuestro ejercicio clínico. Cabe que nos preguntemos si ¿es justo y adecuado incluir en el rol interpretativo del diálogo analítico algo vinculado a los “desastres ambientales”, a que hay en este momento en el mundo “refugiados” por millones y muchísimas personas, es decir semejantes, en estado de “miseria social” que atrae a las más repugnantes miserias humanas? ¿cuál es el marco y cuáles sus limites y también omisiones dentro de nuestro trabajo profesional? Si bien me animo a incluirme en esta pregunta, no me resulta fácil una respuesta, en el sentido positivista del término. En esto tenemos que pensar qué es lo pertinente en el rol del analista. Si bien la neutralidad no es posible lograrla, sí es importante para el trabajo analítico no inducir interesadamente al analizante en un determinado tema.

En principio, llamaría la atención que hoy día estos temas estén ausentes en la sesión, ya sea en forma explícita o implícita. Incluso el tema político del país donde trascurre la sesión y los de la política mundial. Así como cuando el paciente expone su tema dentro de su propio paradigma comprensivo, no por ello el analista se siente encajonado en el mismo y aborda su interpretación desde ese encierro conceptual, sino que su misión consiste precisamente, en liberarlo de esas paredes paradigmáticas para que amplíe su visión y haga nuevas “libres asociaciones”, ¿libres de qué? de los muros de su propia mirada. El rol del analista no sólo implica derribar muros, sino hacerle entender al analizante que “construir muros en la mirada” es una tarea habitual, a veces necesaria y otras veces obstructiva al conocimiento.

Una de las tareas básicas del analista consiste en que su trabajo promueva que el analizante pueda desenfocarse del simplista paradigma “causa-efecto” para introducirse en el paradigma de la “complejidad.”

3. El crecimiento de las polarizaciones políticas y los discursos radicales dirigidos a la intolerancia y la segregación es visible. ¿Cuáles son los impactos de este fenómeno en la subjetividad?

Para comenzar con esta respuesta replicaré el último parrafo de la pregunta anterior:

Una de las tareas básicas del analista consiste en que su trabajo promueva que el analizante pueda desenfocarse del simplista paradigma ‘causa-efecto’ para introducirse en el paradigma de la complejidad’.

El crecimiento de las polarizaciones políticas y las ideas radicales promotoras de segregación están incluidas como algo espontáneo en la subjetividad humana, se tenga o no conciencia de ello. Hay una tendencia natural que yo denominé “horror a lo diferente” (Carlino, R. 2010) que podríamos decir que son “patrimonio de la humanidad” o más bien su “infortunio”, pues impide el intercambio coloquial fértil entre las personas, introduciendo un estilo coloquial que hemos denominado “esgrima verbal” (Cantis Carlino, D. y Carlino, R. 1987) en que el diálogo está estructurado con la finalidad de ganarle al otro y no para intercambiar con el objetivo de producir con fertilidad.

Los impactos sociales más relevantes que producen las polarizaciones políticas, la intolerancia y la segregación son la repetición cíclica y alternante de fenómenos que llevan a producir los mismos efectos que se proponen anular. En este comienzo de la tercer decena de este siglo XXI Américalatina está dando un ejemplo de repetición esterilizante que, de no ser corregido, llevará a una nueva repetición ciclica.

Estas manera de atesorar “ideas-creencias-armas de discusión” ancladas en la subjetividad de los analizantes y también del propio analista ¿deben ser motivo de análisis en la sesión? En la medida que estén ancladas como elementos no simbolizados inaptos para entercambiar productivamente y sólo como elemento evacuativo (elemento Beta de Bion) definitivamente no, tanto este como otros elementos mentales que estén anclados en esta categoría. Otra situación que lo hace difícil pero no imposible para el intercambio analítico es cuando ambos temas abarcan por igual a la dupla analítica por la superposición que implica convivir ambos con el mismo problema, tema abordado con el título “Analista y paciente en mundos superpuestos” por Puget, J. y Wender, L. (1982). En síntesis, creo que sí, aunque sea muy difícil, es posible cuando haya oportunidad analítica de analizarlo y el analista, en el tema a abordar, tenga la suficiente capacidad de simbolización para intercambiar con el analizante. Pienso que cuando es posible, entonces es también necesario.   

4. ¿Cómo ve la participación de las instituciones psicoanalíticas en la sociedad contemporánea? ¿Cómo ves la formación psicoanalítica en este contexto?

Esta es una pregunta muy abarcativa, por lo que me limitaré a decir lo que considero como elemento que, para mí sea importante expresarlo.

El psicoanálisis y los psicoanalistas han dado muestras, en infinitas oportunidades, de no ser indiferentes a la problemática social. Los psicoanalistas son tal, sólo al momento de estar en funciones analíticas con un analizante. Fuera de este contexto, “Psicoanálisis” es el nombre de su profersión pero como personas son ciudadanos que en horas de trabajo ejercen esa profesión. El núcleo de la pregunta está centrado en las instituciones psicoanalíticas. Como hay muchas en Latinoamérica mi respuesta no pretende tener la precisión de quien tuviera conocimientos individual y del conjunto de ellas.

En las instituciones psicoanalíticas se trasmite el psicoanálisis de acuerdo a criterios recogidos hereditariamente por la tradición habida en su enseñanza. Creo que lo que se hace está bien, el abanico de líneas doctrinarias es de ángulo muy obtuso. Siempre hay temas que deberían enseñarse y no se enseñan. Tampoco las instituciones prohiben aprender de esos temas. Todo no puede abarcarse. Más aún, habría que seleccionar como imprescindibles algunos temas que promueven seguir pensando, aunque casi todos pueden ser incluidos en esta categoría. En las instituciones se insiste en enseñar a autores de la misma institución, lo que tiene su lógica. Esto en cuanto al “qué” de la enseñanza.

Es válida una acotación que diga, “está bien todo lo que se enseña siempre y cuando no se haga de ello un endiosamiento de temas y de autores”. Todo lo que obstruya el seguir pensando es pernicioso pues se orienta hacia una arrogancia sapiente que enceguece. Toda enseñanza que tenga el espítitu de “enseñar” que diga “hasta aquí llega nuestro conocimiento, por tanto debemos seguir pensando, es una buena enseñanza. Yo percibo que algunas instituciones psicoanalíticas están más preocupadas por actualizar el psicoanális a los tiempos actuales que otras. No he hecho un estudio específico de esto por lo que no puedo ofrecer más que este enunciado.

En este primer semestre estoy comenzando a coordinar un seminario sobre: “drogadicción”, “perversiones”, “identidad sexual”, “homosexualidad”, “trastornos neuróticos de la sexualidad”.

Estos temas ponen a prueba la actualidad del psicoanálisis y la del psicoanalista que coordina el seminario, también pone a prueba a los alumnos en la receptividad que pueden tener frente a lo nuevo, lo actual, lo pensable y lo opinable en estos temas. Esto que anoto aquí como posible  dificultad puede constituirse en la riqueza de un seminario así y de las horas empleadas en estudiar e intercambiar. Con este último comentario estoy dando lugar a expresar algo que pienso desde mi época de estudiante de seminarios. Un analista debe estudiar a fondo a los autores que abarca el seminario y preguntarse qué piensa de lo estudiado. Las afirmaciones coincidentes o divergentes o sus pensamientos propios son el material que hay que llevar al seminario para su discusión. No se trata de recordar para toda la vida lo estudiado, sino que se trata de poner la mente en situación de pensar. Los pensamientos llevan a buscar más pensamientos, nunca arriban a un final sino que son el capítulo actual del conocimiento de cada uno que a veces coincide y otras no con lo actual del conocimiento de la materia.

5. El próximo Congreso FEPAL, en 2020, tendrá el tema «Fronteras». ¿Desde qué punto de vista abordarías los límites psicoanalíticos?

La pregunta, si la tomara tal como se expresa, me llevaría a un punto de vista y tengo varios  al respecto y no uno solo.

Como trabajo escrito llevaré al Congreso FEPAL 2020 sendos temas a dos “conversatorios”.

Uno está basado en lo que el filósofo español Ortega y Gasset anunciara: Yo soy yo y mis circunstancias , expresión esta que la llevo a seminarios con otra forma emparentada a la de Ortega:  no hay nada en sí mismo sino que todo es en función de la circunstancia que lo rodea.  El sí mismo es sólo una abstracción, muy útil para pensar a un elemento aislado dentro de un todo.

El tema del conversatorio lo presentaré en co-titularidad con Alejandro Beltrán cuya formación de grado es la Sociología. Su título: “El presente Latinoamericano en la evolución del Psicoanálisis”. Es una inquietud que tengo desde hace mucho tiempo. El formato “conversatorio” es ideal para desarrollar entre muchos analistas. La presentación tendrá un contemnido conceptual y, a la vez, funcionmará como un disparador de ideas que desarrollaremos entre los analistas que puedan aportar al respecto.

Hace ya más de 15 años que trabajo como analista por cyberanálisis con analizantes radicados en otros países y otras culturas diferentes a la mía propia. Ahora se agrega que estoy radicado en México desde hace varios años. Trabajo en el consultorio con analizantes nativos, lo que me ha llevado a darme cuenta que todos mis paradigmas conceptuales aquilatados en mis primeros 40 años de analista, no son del todo aptos, pues desde el tiempo anotado estoy trabajando con ciudadanos nacidos y desarrollados en otra cultura. Ello me ha llevado a pensar si hay más de un psicoanálisis al momento de aplicar y entender a un analizante, de acuerdo a sus pautas y éticas desarrolladas en su entorno social.

El otro tema que co-llevaré a un segundo conversatorio está vinculado al tema Migraciones.

Soy hijo de inmigrantes italianos. En mi niñez, mis padres eran migrantes en vías de adaptación. Actualmente yo soy migrante de la Ciudad de Buenos Aires a la Ciudad de México, de manera que este tema nace como inquietud desde mis propias entrañas. En ambos conversatorios espero aportar y recibir, que esa es la finalidad del “conversatorio”

Bibliografía

Bion W. 1963 Elements of Psychoanalysis. Londres. Ed. Heinemann

Cantis-Carlino, D., Carlino, R 1987 Diálogo Analítico: Un diálogo múltiple. Psicoanálisis, Revista de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires. (APdeBA) Vol. xi Nº 3,1987.

Carlino, R. 2010. Psicoanálisis a distancia. Buenos Aires. Ed. Lumen.

Puget, J. y Wender, L 1982. Analista y pacientes en mundos superpuestos. Rev. Psicoanálisis APdeBA. Vol 4, Nº 3

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